Regalo Abrazos

martes, 21 de diciembre de 2010

Otra parte del 3º capítulo.

Aquí tenéis otra parte del 3º capítulo, en el que Vicky decide ir a la fiesta que celebra Teresa, una chica de su clase.

Ese mismo momento, cerca de la fiesta en casa de Teresa Gutiérrez.

Me retoco el pelo por última vez. En vez de mis habituales tirabuzones, ahora lo llevo liso. Toco el timbre. Desde el interior de la casa, que no es muy grande, se oye sonar “California girls”, de Katy Perry. Una chica abre la puerta, y la reconozco a los pocos segundos. Es un año menor que yo, va a cuarto de ESO, pero parece más mayor debido a la cantidad de maquillaje que lleva en la cara. Me planteo decirle que no debería pintarse tanto, que parece una fulana, pero decido dejar que se dé cuenta por sí misma.
Entro en la casa, que ya en la entrada está decorada con luces de varios colores, y hay vasos vacíos amontonados encima de los muebles. Un grupo de chicas se ríen mientras beben animadas. Saludo a algunas de ellas. Todos me reconocen, pero me miran con curiosidad. Quizá se preguntan qué hago allí sola. No suelo ir sola a las fiestas. De hecho, nadie suele ir solo a las fiestas, excepto los marginados y los frikis. Miro de un lado a otro, buscando inconscientemente la cara conocida de algún chico que confiese ser el que me ha mandado el SMS, pero dudo que haya sido cualquiera de ellos. Suspiro. Ya que estoy allí, al menos, debería pasármelo bien. Veo a Teresa, y le doy las gracias por invitarme a la fiesta.

-          ¿Y cómo es que al final as decidido venir? Dijiste que ya habías quedado con alguien esta tarde. –dice ella.

Teresa lleva el pelo castaño recogido en una cola alta, y el vestido morado le sienta realmente bien.

-          Sí, pero se ha cancelado. Y un… amigo, me ha animado a venir.

-          Ah. Pues, espero que lo pases bien. ¿Vienes sola?

-          Esto… sí. La demás ya habían hecho planes. –respondo, mirando al suelo.

-          No importa, ¿quieres que te presente a los demás?

-          Ah, pues… supongo que sí.

Lo cierto es que conozco a la mayoría, al menos de vista, pero no he hablado nunca con casi ninguno. Y es que Teresa no es muy popular, y de los invitados a la fiesta, sólo los que no tenían otra cosa mejor que hacer han venido.
Me presenta a un par de chicos. Uno de ellos va a mi clase, pero ni siquiera recordaba su nombre, y el otro es un amigo que ambos tienen en común. Le doy dos besos a cada uno. Luego me presenta a un par de chicas que van a otro instituto, pero son vecinas suyas. Parecen simpáticas. Sin embargo, yo apenas me doy cuenta. Estoy algo ausente, pensando en el SMS que he recibido apenas hace una hora. Ese chico me ha regalado un vestido. Conoce mi número de teléfono y mi dirección; pero no va a decirme quién es, porque quiere que yo lo descubra. Pienso que debe ser un chico muy especial, porque lo que ha hecho es propio de alguien muy romántico.

“Alejandro”, de Lady Gaga suena ahora en toda la casa. Hay altavoces por todas las habitaciones. No puedo evitar bailar. Me sirvo un vaso de zumo de piña y le añado un chorro de Malibú. Ahora estoy algo más animada, y bailo con un par de chicos. Río. Me sirvo otro vaso.
Espero que ese chico tan misterioso me mande alguna otra señal, porque lo cierto es que no se me ocurre nadie que haya podido hacer algo así por mí. Y me muero de curiosidad por conocerle. Presto atención a la canción de Lady Gaga. En ella dice tres nombres: Alejandro, Roberto, y Fernando. ¿Es una coincidencia, o el destino me está dando una pista? Bah. Ya estoy empezando a delirar. Será el Malibú. Suelto el vaso en una mesa y decido que ya he bebido bastante por esa tarde. 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Capítulo 3 [Primera parte]

Aquí tenéis la primera parte del capítulo 3. Patty queda con un chico de segundo, Carlos, empieza a planear la fiesta de cumpleaños de Angy. Como es más bien corto, pondré la siguiente parte pronto. ¡Espero que os guste! 


Algo más tarde, en un Starbucks del centro de la ciudad.

-          Yo quiero un Vivanno de Mango. Me apetece algo frío.

-          Vale, ahora vuelvo.

Carlos se levanta de la mesa y va a pedir las bebidas. Le observo mientras se aleja. Es muy guapo, y tiene una sonrisa preciosa. Además, es un encanto. Sonrío. Una chica me observa desde el otro lado del establecimiento. Rápidamente, aparta la mirada, avergonzada. Me pregunto qué estaría pensando. Quizá sentía envidia, de que yo estuviese con un chico como Carlos, y ella allí sola, o simplemente por no ser tan mona. Entonces, ella mira al frente y esboza una gran sonrisa. Un chico bastante más alto que ella se acerca a su mesa. Ella se levanta y se lanza en sus brazos; luego, se besan.
Suspiro. Al fin y al cabo, es una chica afortunada. Probablemente estaría pensando que pronto ella tampoco se sentaría sola. El chico le da una rosa que llevaba oculta tras la espalda. Es una rosa blanca, y pienso que es la rosa más bonita que he visto nunca. Ella vuelve a sonreír, y le abraza.

-          Aquí tienes. –dice Carlos, haciéndome volver a la realidad. Deja el Smoothie de naranja y mango en la mesa, delante de mí, y se sienta en frente. Él ha pedido un Frappuccino.

-          Gracias. –respondo con una sonrisa, y doy un sorbo a la bebida.

Vuelvo a mirar al fondo, donde la pareja ahora charla animadamente. Me fijo en el chico. Es muy atractivo. No se parece en absoluto a Carlos. Parece más maduro, a pesar de que es probable que sea más pequeño que él. De hecho, me recuerda a otra persona. Sí, se parece al hermano de Ángela. Ese chico también parece mayor a pesar de tener sólo dieciséis años. Bueno, casi diecisiete, porque en ese momento recuerdo que el cumpleaños de Ángela, y por lo tanto, también el de Adam, es el próximo viernes. Tan sólo queda una semana.

-          ¿Sabes, Carlos? El viernes que viene es el cumpleaños de Angy.

-          ¿Angy es la chica del pelo corto, no? –pregunta.

-          Sí, cumple diecisiete, y hemos pensado celebrarlo en la playa. Habrá una fiesta. Así que estás invitado.

-          Ah, genial.

-          Tienes que ir vestido de blanco.

-          ¿Y eso porqué? –pregunta con una sonrisa.

-          Pues… no lo sé. Es una tradición, supongo. Siempre celebramos el cumpleaños de Angy en la playa, y lo de ir todos vestidos de blanco… es genial.

-          Qué original. –luego, pregunta: –¿Tendré que llevar un regalo?

-          ¡Claro! Si no, no te dejamos pasar.

-          Es la playa. No podéis impedirme que entre. –bromea, riendo.

-          Claro que sí, contrataremos a un par de gorilas.

-          Vale, vale. Está bien. –pone las manos en alto. –Entonces, ¿qué puedo regalarle? A penas la conozco, y no sé que le puede gustar.

-          Mmm… deja que lo piense un segundo.

Pienso en Ángela. Es mi mejor amiga. Bueno, una de mis mejores amigas, junto con Vicky. ¿Qué puede regalarle Carlos?

-          Un collar de esos de conchas. Es un detalle bonito, no es muy caro, y hay una tienda de esas aquí cerca. Recuerdo que hace unas semanas pasamos por delante y dijo que le gustaría tener uno.

-          Sí, creo que se cuál dices. Podemos pasar luego, y comprarlo.

-          Claro. Mejor si lo escojo yo; los chicos no tenéis muy buen gusto para esas cosas.

-          Bah, eso dicen todas, pero no es así.

Me río. Carlos es un buen chico, pero no es especial. Ni siquiera creo que tenga intención de ser nada más que mi amigo. Mejor, porque me cae realmente bien, y no me gustaría tener que plantarle. Vuelvo a sonreír.