Aquí está el final del segundo capítulo, con un momento algo tenso entre Lucas y Angy. ¡Disfrutadlo!
Segundos más tarde, en la cocina.
Segundos más tarde, en la cocina.
Me sirvo otro vaso de agua fría, y me lo bebo despacio. Aún me escuecen los ojos. ¿Notará que he llorado? No, tratándose de él, no notará nada. Subo las escaleras y llego a mi habitación. Cierro la puerta al entrar. Álvaro está tumbado en mi cama, con los brazos cruzados detrás de la cabeza. Se ha quitado la camiseta.
- ¿Por dónde íbamos? –pregunta mientras me atrae hacia sí. –Ah, sí, ya me acuerdo.
Sus manos se deslizan hasta la parte baja de mi espalda. Me besa primero en la boca, luego en el cuello.
- Álvaro, para. –susurro. –Tengo que copiar los apuntes.
Me levanto, zafándome de sus brazos, y termino de copiar los apuntes de filosofía que Lucas me había prestado esa mañana. Por el rabillo del ojo puedo ver que Álvaro se entretiene con mi móvil. Probablemente esté mirando las fotos, o los mensajes. Pero no me preocupa, la mayoría son de él, o de las chicas; suelo borrar aquellos que no me interesan.
- Listo. –suspiro. –Voy a llevarle esto a mi hermano, enseguida vuelvo.
Beso a mi novio en los labios, y salgo al pasillo. La habitación de mi hermano está a menos de tres pasos de la mía. Toco en la puerta antes de entrar.
- ¿Se puede?
- Pasa.
Dentro de la habitación sólo está Lucas, sentado en la silla de escritorio.
- ¿Y Adam?
- Creo que ha ido al baño.
- Ah. –entro, y le tiendo la libreta a Lucas. –Aquí tienes. Gracias otra vez.
En una esquina de la mesa descansa la radio, que está encendida. El locutor de Europa FM presenta el tema que acaba de empezar a sonar: Gracias, de Despistaos. Miro a Lucas, y me doy cuenta de que no lleva puestas las gafas, las ha dejado sobre la mesa. Tiene unos ojos muy bonitos, de un verde muy claro, y lleva el pelo castaño algo largo, pero le queda bien. Le da un toque desaliñado y… diferente. ¡Pero qué digo! Si es Lucas, el friki de clase.
- De nada. –responde, ojeando su cuaderno con una sonrisa.
- Bueno, yo… me voy.
- Espera. –dice, y se levanta de la silla.
Ahora está tan cerca de mí, que puedo notar su respiración. Debería apartarme, pero no lo hago. Huele bien, como a… ¿canela? Por un segundo, creo que va a besarme. Me recorre un escalofrío. ¿Qué me pasa?
- Esto es tuyo, ¿no?
Lucas me devuelve una hoja que, sin querer había guardado dentro del cuaderno. Es uno de mis dibujos.
- Ah. No me había dado cuenta. Gracias.
Esta vez sí, salgo de la habitación. Me apoyo contra la puerta al cerrarla. El corazón me late de prisa y me arden las mejillas. ¿Por qué hace tanto calor? Incluso para ser mediados de Junio, ¡es demasiado!

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