Regalo Abrazos

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Capítulo 3 [Primera parte]

Aquí tenéis la primera parte del capítulo 3. Patty queda con un chico de segundo, Carlos, empieza a planear la fiesta de cumpleaños de Angy. Como es más bien corto, pondré la siguiente parte pronto. ¡Espero que os guste! 


Algo más tarde, en un Starbucks del centro de la ciudad.

-          Yo quiero un Vivanno de Mango. Me apetece algo frío.

-          Vale, ahora vuelvo.

Carlos se levanta de la mesa y va a pedir las bebidas. Le observo mientras se aleja. Es muy guapo, y tiene una sonrisa preciosa. Además, es un encanto. Sonrío. Una chica me observa desde el otro lado del establecimiento. Rápidamente, aparta la mirada, avergonzada. Me pregunto qué estaría pensando. Quizá sentía envidia, de que yo estuviese con un chico como Carlos, y ella allí sola, o simplemente por no ser tan mona. Entonces, ella mira al frente y esboza una gran sonrisa. Un chico bastante más alto que ella se acerca a su mesa. Ella se levanta y se lanza en sus brazos; luego, se besan.
Suspiro. Al fin y al cabo, es una chica afortunada. Probablemente estaría pensando que pronto ella tampoco se sentaría sola. El chico le da una rosa que llevaba oculta tras la espalda. Es una rosa blanca, y pienso que es la rosa más bonita que he visto nunca. Ella vuelve a sonreír, y le abraza.

-          Aquí tienes. –dice Carlos, haciéndome volver a la realidad. Deja el Smoothie de naranja y mango en la mesa, delante de mí, y se sienta en frente. Él ha pedido un Frappuccino.

-          Gracias. –respondo con una sonrisa, y doy un sorbo a la bebida.

Vuelvo a mirar al fondo, donde la pareja ahora charla animadamente. Me fijo en el chico. Es muy atractivo. No se parece en absoluto a Carlos. Parece más maduro, a pesar de que es probable que sea más pequeño que él. De hecho, me recuerda a otra persona. Sí, se parece al hermano de Ángela. Ese chico también parece mayor a pesar de tener sólo dieciséis años. Bueno, casi diecisiete, porque en ese momento recuerdo que el cumpleaños de Ángela, y por lo tanto, también el de Adam, es el próximo viernes. Tan sólo queda una semana.

-          ¿Sabes, Carlos? El viernes que viene es el cumpleaños de Angy.

-          ¿Angy es la chica del pelo corto, no? –pregunta.

-          Sí, cumple diecisiete, y hemos pensado celebrarlo en la playa. Habrá una fiesta. Así que estás invitado.

-          Ah, genial.

-          Tienes que ir vestido de blanco.

-          ¿Y eso porqué? –pregunta con una sonrisa.

-          Pues… no lo sé. Es una tradición, supongo. Siempre celebramos el cumpleaños de Angy en la playa, y lo de ir todos vestidos de blanco… es genial.

-          Qué original. –luego, pregunta: –¿Tendré que llevar un regalo?

-          ¡Claro! Si no, no te dejamos pasar.

-          Es la playa. No podéis impedirme que entre. –bromea, riendo.

-          Claro que sí, contrataremos a un par de gorilas.

-          Vale, vale. Está bien. –pone las manos en alto. –Entonces, ¿qué puedo regalarle? A penas la conozco, y no sé que le puede gustar.

-          Mmm… deja que lo piense un segundo.

Pienso en Ángela. Es mi mejor amiga. Bueno, una de mis mejores amigas, junto con Vicky. ¿Qué puede regalarle Carlos?

-          Un collar de esos de conchas. Es un detalle bonito, no es muy caro, y hay una tienda de esas aquí cerca. Recuerdo que hace unas semanas pasamos por delante y dijo que le gustaría tener uno.

-          Sí, creo que se cuál dices. Podemos pasar luego, y comprarlo.

-          Claro. Mejor si lo escojo yo; los chicos no tenéis muy buen gusto para esas cosas.

-          Bah, eso dicen todas, pero no es así.

Me río. Carlos es un buen chico, pero no es especial. Ni siquiera creo que tenga intención de ser nada más que mi amigo. Mejor, porque me cae realmente bien, y no me gustaría tener que plantarle. Vuelvo a sonreír.

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